sábado, 4 de febrero de 2017

LIBRO: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas


DATOS
Título: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas
Autor: Darío Vilas
Editorial: Tyrannosaurus Books
Colección: Dirt (nº 1)
Páginas: 168
Edición: 2013 (Primera)
ISBN: 9788494102080
Precio: 13,95€
Sinopsis:
         Marquitos Laguna se ha retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro. Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. O al menos eso creía hasta hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá, dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor:
Que regresen sus noches más oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia. O que haya llegado la hora de volver a sacrificar.

         El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es una historia de realismo bizarro, de una isla que alberga toda la inmundicia humana, de fantasmas del pasado que regresan a golpe de vaso de güisqui sobre la barra de un bar. De vampiras imaginarias, de zombis mentales que acompañan a su protagonista y de un ente vengativo que pretende culminar una obra maestra del asesinato: La Magnolia Azul.


OPINIÓN
Valoración (sobre 5): 💀 💀 💀 💀
Lectura: Del 19/01/2015 al 27/01/2015
Opinión:
         Me ha gustado este libro.

         Nuevamente la editorial Tyrannosaurus Books nos ha sorprendido con una obra peculiar, que según NOCTE ha merecido el premio de Mejor Novela de Terror Nacional 2014.

         El libro se inicia con un prólogo intrigante y es a partir del primer capítulo que la historia propiamente dicha empieza. Una historia que a primera vista parece muy cotidiana, tranquila, insulsa. Pero nada más lejos de la realidad. La narración en seguida se vuelve oscura, misteriosa, a ratos violenta y los personajes atrapan al lector con su fuerza y singularidad. Especialmente su protagonista, Marquitos Laguna.
         Y es que Marquitos es un personaje muy peculiar. Lo que más me atrajo de él fue esas dos caras que tenía. Por un lado ese pasado oscuro, perverso, enterrado. Y por el otro ese presente pacífico, bonachón, diametralmente opuesto de lo que fue. Pero cuando los fantasmas del pasado se le aparecen, todo cambia. Y el libro de desmadra. Marquitos se convierte en un ser torturado e inestable que arrastra al lector (y a la historia) por una montaña rusa de estadios contrapuestos de amor-odio, comprensión-incomprensión, paz-violencia que engancha y desconcierta a partes igual al sufrido lector.

         Nunca sabía a ciencia cierta si lo que se acontecía eran los desvaríos de un demente o la heroica croada de un pobre salvador en un mundo lleno de entes maléficos. El epílogo te aclara (a priori) cual de las dos hipótesis era, pero no creas que Darío Vilas te lo deja tan fácil y masticado. Hay una puntilla que me dejó desconcertado y hace que el final te haga estrujar un poco más la sesera. Un amigo mío, grandísimo lector del género y mejor entendido, me ha dicho que con una segunda relectura se descubren nuevos matices y conexiones. Yo no lo haré pues nunca lo hago salvo que no haya entendido nada y solo en el caso de que sea un relato cortito, pero seguro que valdría la pena.

         Los personajes secundarios también tienen su miga. Sus apariciones e intervenciones siguen la línea de todo el libro y nuevamente sorprenden por su originalidad y fuerza. A veces me costó comprender las motivaciones que empujaron a las diversas mujeres que aparecen a lo largo de la narración a entregarse tan alegremente a Marquitos . No me parecían sensatas ni creíbles, pero supongo que nuevamente eran personas desequilibradas, atormentadas, con deficiencias importantes de afecto. No sé…

         La isla de Simetría en sí misma es casi también un personaje, igual de misterioso que Marquitos. Un lugar ficticio, no sabe muy bien donde situado geográficamente, que esconde muchos secretos y con un ambiente malsano que envuelve y atrapa a todos sus habitantes. Un lugar lúgubremente cautivador.
El estilo de Darío Vilas me encanta. Es bueno, crudo, directo, muy ágil. Si hay que ser explicito con las escenas de violencia o sexo, pues te mancha con palabras de sangre o te folla salvajemente con las escenas más lujuriosas. Supongo que es el estilo ideal para esta nueva colección Dirt de realismo sucio. Tiene personalidad propia. Y eso también se nota en sus historias y en sus personajes.

         Me ha gustado el
recurso intercalar un capítulo retrospectivo para cada mujer dentro de la historia lineal que se nos cuenta. Da complejidad a y riqueza la estructura narrativa del la historia.

         En definitiva, una obra muy singular, bien escrita, que no os dejará indiferentes y que tiene sus múltiples lecturas y capas. Os la recomiendo.

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